2020 - 20 Aniversario de Tres A Restauración - tresarestauracion
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2020 – 20 Aniversario de Tres A Restauración

2020 – 20 Aniversario de Tres A Restauración

Pasión y técnica al servicio del arte en Cantabria.

 

El taller Tres A Restauración, fundado por Pilar Chaves, cumple dos décadas con más de 6.000 obras intervenidas | El Archivo Lafuente, el Centro Botín o el rescate de obras en el MAS tras el incendio de 2017 son los mayores retos a los que se ha enfrentado.

El arte también enferma y requiere de especialistas que lo cuiden. No importa la disciplina, la época, los materiales, la escuela, el nombre o la talla del artista: el tiempo pasa para todos y también deja su huella en las obras de arte. Fruto de esa realidad, durante el siglo XX se sentaron las bases de los principios de la conservación y la restauración de estas creaciones. Aunque el arte es muy antiguo –Altamira, sin ir más lejos–, la tarea de conservar y restaurar las obras a que ha dado lugar la creación artística a lo largo de los siglos es bastante reciente. Una profesión ecléctica y compleja que se mueve a medio camino entre la ciencia y la creatividad, y que requiere del rigor del laboratorio y de la comprensión del instinto generador del artista. Una labor, además, que implica una amplia y constante formación porque evoluciona tanto en conocimientos artísticos e históricos como en aspectos técnicos, materiales y tecnológicos.

La realidad diaria a la que se enfrentan los profesionales de este ámbito es bien conocida por la restauradora cántabra Pilar Chaves, cuyo taller, Tres A Restauración, el único especializado en arte contemporáneo de la comunidad, acaba de cumplir dos décadas de trayectoria. Un hito que sorprende a la propia restauradora, que cuando abrió las puertas de su taller en el año 2000 no soñó con llegar tan lejos: «Fue una apuesta experimental porque cuando empecé nunca pensé que iba a durar tanto tiempo, a alcanzar los 20 años establecida aquí y a haber intervenido ya en más de 6.000 obras de arte». Pero así ha sido, y su taller celebra ahora dos décadas al servicio del arte y del patrimonio histórico, fundamentalmente en Cantabria pero también trabajando para particulares e instituciones de fuera de la región como el CAC de Málaga, Acción CulturalEspañola o la Universidad del País Vasco, entre otros muchos.

Licenciada en Bellas Artes y Doctora en Restauración y Conservación de Obras de Arte, Pilar Chaves ha recorrido un largo camino al que llegó casi por casualidad porque, como ella misma reconoce, «en los inicios de mi etapa formativa mi objetivo era ser artista, quería decantarme por las especialidad de pintura». Como en tantos casos, dos de sus profesores marcaron el devenir de la trayectoria profesional de la restauradora cántabra: «Me hicieron plantearme que ya había maestros de la pintura y que iba a ser muy difícil igualarlos o superarlos. Fue en ese momento cuando me planteé dedicarme a conservar lo que estos virtuosos de la pintura, que son auténticos creadores, han hecho. Ahí di el giro y decidí dedicarme a la conservación y restauración de arte». Dicho y hecho, aunque con las reticencias propias de poner en marcha un proyecto tan ambicioso en una comunidad pequeña y en aquella época alejada de los grandes círculos del arte: «En aquel momento fui barajando cuál era la finalidad a la que enfocar mi actividad. Tuve otras opciones, todas ellas fuera de Cantabria, pero aposté por ofrecer una visión técnico-investigadora a la oferta de arte cántabra. Fruto de ello creé mi taller, Tres A Restauración».

La restauradora Pilar Chaves, fundadora de Tres A Restauración,
interviene todo tipo de obras de arte en su taller de El Astillero.

A lo largo de estas dos décadas de trabajo Pilar Chaves se ha enfrentado a todo tipo de retos profesionales. Aunque su especialidad es el arte contemporáneo, también ha intervenido en numerosas ocasiones en obra de corte clásico, tanto para instituciones como para particulares que buscaban recuperar la mejor versión de las obras de arte que poseían: «En un primer momento me presenté a concursos, pero requerían de una grandísima elaboración y de muchísimo tiempo, así que decidimos renunciar a esa vía y me enfoqué hacia el coleccionismo y las instituciones, pero siempre en trabajos de taller, más especializado».

Con el enfoque de trabajo de su empresa ya asentado, Pilar Chaves se muestra agradecida por haber podido, pese a la exigencia que implica, convertir su gran pasión en su forma de vida, algo en lo que la confianza de sus clientes ha sido fundamental: «La demanda de trabajo durante todo este tiempo ha sido muy importante y me ha obligado a realizar jornadas realmente agotadoras. Me apasiona mi trabajo y quiero ofrecer un servicio y una apuesta de calidad. Lo mejor de todo este tiempo han sido sin duda mis clientes, que son los que me han mantenido, los que han hecho que haya podido cumplir felizmente 20 años en la profesión. La confianza que han tenido y tienen en mí, la libertad que me dejan para exponer mi trabajo y realizarlo… Es una satisfacción tremenda».

Ese trabajo, en realidad, han sido muchos, porque en su profesión no hay dos retos iguales. En ese sentido, Chaves ofrece una amplia cartera de servicios relacionados con las distintas facetas de la conservación y la restauración de obras de arte: «Además de la conservación y restauración del arte también asesoro sobre dudas que puedan tener los clientes sobre la viabilidad de restaurar una obra. Entre las labores que realizo están los estudios para determinar si la obra estilísticamente es de calidad, de factura, o si el coste de la restauración en ocasiones va a superar el valor de la propio obra». Además de los trabajos propios de taller, la restauradora cántabra también realiza labores exteriores: «Entre mis servicios también se incluyen las labores de correos de arte, que implican examinar la obra, restaurarla y acondicionarla para que vaya a una exposición, así como su posterior embalaje y traslado hasta que llega a su destino y queda ya expuesta». La amplitud de la oferta de trabajos que abarca en su taller ha llevado a Pilar Chaves a afrontar restauraciones de todo tipo: «En este taller se han restaurado desde clásicos del siglo XVI, de pintura italiana barroca, por ejemplo de Luca Giordano, o pintura renacentista de Andrea del Sarto; también hemos restaurado pintura flamenca de Daniel de Vos, u obras de la Escuela de París, de la Escuela de Velázquez… Los trabajos han sido de muy diversa tipología». Una heterogeneidad de retos profesionales que ha llevado a Chaves a encontrar en algunos de sus trabajos «pinturas subyacentes que en algunos casos han sido objeto de publicaciones académicas o profesionales».

La restauración de obras de arte es una tarea muy específica que por sus características ha obligado a Pilar Chaves a formarse continuamente: «La formación es indispensable para crecer y para estar a la altura de una profesión que evoluciona constantemente». Asimismo, destaca la gran inversión en tecnología y materiales que ha realizado a lo largo de estas dos décadas de actividad: «El esfuerzo y la inversión en materiales y en tecnología ha sido muy importante desde que abrí el taller. Lo considero necesario para estar a la altura de los trabajos y para estar actualizada en los tratamientos más avanzados». En ese sentido, en su taller destacan aparatos como una placa de succión o un humidificador por ultrasonido.

De cara al futuro, Chaves aboga por seguir apostando por «la conservación preventiva, de acuerdo con las líneas y protocolos que marca la Unesco», así como por «una restauración cada vez más sostenible». Ventajas de tener claros sus principios: «La cultura al final es una forma de vida y es un avance tremendo para nuestra sociedad. Creo y espero que se apueste cada vez más por cuidarla y por mantenerla como merece».

«El arte contemporáneo es un reto porque siempre tiene un punto experimental»

Médico y forense, detective y especialista en química y materiales, experta en el manejo de tecnología especializada y gran conocedora de la Historia del Arte… Si enfrentarse a un caso práctico de restauración es todo un reto, hacerlo en el caso de una obra de arte contemporáneo lo incrementa. Así afronta Pilar Chaves este tipo de casos en su estudio de El Astillero.

–¿Cómo actúa en el caso de obras de arte actual?

–El arte contemporáneo tiene una problemática añadida porque en él se puede decir que todo vale. En este ámbito el artista tiene un punto experimental y a la hora de elegir los materiales no piensa en su conservación; si nos ponemos en su piel, el artista tiene la mentalidad de crear y no atiende a otros aspectos. Nosotros siempre recalcamos con insistencia que es necesario que cada obra de arte contemporáneo lleve adjunta su ficha.

–¿Por qué? ¿Qué utilidad tiene este elemento?

–La ficha evita que, cuando las obras llegan al taller de restauración con una patología, tengamos que dedicar más tiempo a labores de análisis y a pruebas que a intervenir propiamente la obra. En estos casos establecer unos criterios de actuación nos lleva muchísimo más tiempo, pero si el artista dejara detallado el recorrido de la génesis de la obra que ha creado facilitaría muchísimo su conservación. En cuanto a los tratamientos cada obra es única y cada planteamiento y estudio también.

–¿Cuáles son las afecciones más comunes a las que se enfrenta?

–En el caso del arte contemporáneo depende de la naturaleza de las obras el que sean más sensibles a unos daños o patologías o a otros. Si hablamos de obras más clásicas, las principales afecciones son las oxidaciones y la durabilidad del material, porque el paso del tiempo siempre deja su huella. Las condiciones climáticas también son fundamentales para la conservación de cualquier obra de arte.

–¿Cuáles son los retos más complejos a los que se ha enfrentado en arte contemporáneo?

–Destacaría varios casos. Por un lado los trabajos en la Colección Norte del Gobierno de Cantabria, las labores realizadas para el Centro Botín, centradas en el manejo, la manipulación y el montaje de las exposiciones que ha tenido, y también todo lo relacionado con el Archivo Lafuente, con el que hemos trabajado desde su creación en el año 2002. Uno de los retos más difíciles que he afrontado fue el salvamento del Museo de Arte Contemporáneo de Santander tras el incendio que sufrió en 2017. Me encargué de organizar y coordinar el equipo que realizó todas las labores de rescate, así como de la restauración de varias de las esculturas que resultaron dañadas y de realizar una memoria para el traslado de los fondos del museo a una ubicación adecuada, que al final resultó ser el Casyc.